¿Estás seguro de haberle fijado el valor correcto a tu producto? Decidir el precio más adecuado, y sus posibles variaciones, es uno de los factores que más puede repercutir en que este tenga éxito en su comercialización o no.

El precio ocupa un lugar central en una mercadotecnia porque es el único elemento que genera ingresos, los otros sólo generan costos. La estimación correcta del mismo es un elemento trascendental, de cuyo nivel dependerá el posicionamiento, la imagen del producto y/o servicio y la importancia de los potenciales clientes.

11 Consejos para potenciar las ventas de tus productos textiles

La clave dentro de una estrategia comercial exitosa es siempre tener en claro que los negocios son para generar ganancias. Es necesario, para ello, que te asegures de pagar tus gastos fijos, que generes un ingreso para vos como dueño y consigas cubrir los costos variables de los productos o servicios que vendés. Y para esto, volvemos a destacar el rol central y fundamental de fijar el precio final de tu producto, que en definitiva es el que resume todos los procesos por los que tuvo que pasar.

Tienda de ropa

Si bien no existe nunca un modelo exacto de pasos a seguir (cada producto lleva especificaciones propias que monitorear), englobamos genéricamente unos 5 por los que creemos que ninguna compañía debería dejar de pasar para lograr el precio correcto:

  • Identificá y evaluá el mercado al que tu producto va dirigido: 

Debés tener bien identificado el mercado al que apunta tu producto o servicio, conocer a quienes les ayudará a resolver una necesidad, donde se encuentran, qué edades tienen, cuántos son y cómo actúan. Esto es de vital importancia para plantear de entrada qué precio podrá o no tener tu producto, o si el mercado o la clase social a la que apuntas podrá pagar por ello. Básicamente tu análisis debe ser lo suficientemente consistente y receptivo para definir hasta cuánto dinero podrás pedir por tu producto o servicio.

  • Evaluá el trabajo de tus competidores:

Este es un paso que no podés dejar pasar, ya que prácticamente no hay ninguna industria en la que puedas ingresar que no tenga competencia. Una pregunta que sin duda no deberías dejar de hacerte en esta fase es: ¿Cuál es el precio que ofrece mi competidor? Para así evaluar su razonabilidad. La cuestión también es analizar qué rango de precios podrás ofrecer para ser lo más competitivo posible. Es importante señalar que si no tenés competidores directos, busques qué productos sustitutos están resolviendo la misma necesidad que vas a resolver vos pero que actualmente lo están haciendo de una forma distinta a la tuya.

 

  • Tu producto: ¿Es simple o complejo?:

Es muy importante que puedas identificar que tan simple o que tan complejo es tu producto y en base a ello establecer el precio correcto de acuerdo a las características que tiene y cuánto trabajo y costo demanda para tu cadena de producción, para así saber si el mercado estará dispuesto o disponible a pagar por él.

 

  • Establecé tus costos fijos y variables:

Para establecer el precio de tu producto es necesario que cuantifiques a cuánto ascenderán tus costos fijos y tus costos variables. Los costos fijos son los costos que tenés que cumplir mes a mes para que tu producto pueda estar en el mercado, un ejemplo de estos son: la luz eléctrica, sueldos, teléfono, alquiler, etc. Por otra parte los costos variables son los costos que van totalmente relacionados a tu cantidad de producción, es decir, la materia prima de la que está hecha tu producto. Teniendo estos datos podrás establecer el costo de cada producto y con ello definir estrategias para saber cuánto menos, o más, cuesta en producirse tu producto que el de la competencia o definir estrategias de hasta cuánto más podrás pedir por él.

  • Definí tu porcentaje de utilidad deseado:

Una vez que identificaste los costos de tu producto el siguiente paso es simple: ¿Cuánto querés ganar o cuánto crees que podés ganar por él? Una forma bastante usual de hacerlo es asignarlo en porcentajes porque así te será más sencillo. El porcentaje lo decidís vos, sólo tené cuidado de elegir un porcentaje de utilidad adecuado de acuerdo a la industria en la que te encontrés, a tus competidores y sobre todo el mercado.

 

Una vez hayas cumplido con los pasos precedentes, sólo te quedaría poder responder satisfactoriamente a un análisis de tu propuesta de valor, es decir, a preguntas como: ¿Qué propuesta le estas dando a tus futuros clientes? ¿Qué valor les dará tu producto o servicio para resolver sus necesidades? ¿Tu producto, hace una combinación adecuada entre costos variables bajos y un buen producto de calidad? ¿Qué tan eficaz serás en resolver sus necesidades comparándote con la competencia? Todo esto y más, para poder establecer si el valor que genera lo que vas a comercializar es mejor a lo que la competencia ofrece actualmente, y así fijar tu precio en un grado más alto o más bajo.

¿Sos fabricante de algún producto o estás por fabricar uno nuevo? ¿Tenés que establecerle un precio y potenciar tus ventas? Te mostramos una guía de pasos simples a seguir para llegar al resultado.